40 minutos de reloj he tardado esta mañana en llegar al Prado de San Sebastián, a la altura de la calle San Fernando, desde que cogí el taxi en la parada del Hospital Virgen Macarena. 40 minutos aguantando al más crispado y mal hablado, aunque gracioso a ratos, taxista de la ciudad. 40 minutos sin atisbar un autobús, y eso que, entre un mar de coches parados, es fácil verlo destacar. Pues nada.
La huelga de Tussam por la contratación de 11 conductores de Los Amarillos en condiciones no recogidas en los estatutos del comité de empresa, está causando un atascamiento generalizado en la ciudad desde primera hora de la mañana. ¡Lo que faltaba! ¿Algo más? Al tráfico de la ciudad lo único que le faltaba es otro motivo para ponerse tontorrón del todo. No si al final va a resultar que lo del carril bici está mejor de lo que parecía. Unas semanitas para coger fondo físico, y en nada la bicicleta se convierte en el medio de transporte más rápido y seguro. ¡Manda pedales! Volvamos un siglo atrás… humm ahora que lo pienso, no sería tan descabellado, sería la solución a una cantidad de problemas bastante curiosa.
A nivel político, los “atascamientos” están a la orden del día. Se está aprovechando de una forma absolutamente oportunista el problema diario al que se someten miles de sevillanos, desde que salen de su casa hasta que llegan a su puesto de trabajo. Si se quiere peatonalizar el centro, que se haga, pero que no se empiece la casa por el tejado, que sea una peatonalización humana. Si se va a construir la SE-35, la SE-40 y el Paso Territorial Sur, que se construyan, pero que no se queden en vagas promesas como hasta ahora. Y si el Metro y el Tranvía van a ser la solución definitiva al caótico “atascamiento” de la ciudad, que lo sean, pero de verdad.
Lo que no podemos seguir haciendo los sevillanos es pedir perdón día sí, día no, por llegar tarde al trabajo, porque después, ¿quién nos pide perdón a nosotros?
La campaña de los candidatos a la alcaldía de Sevilla en las elecciones municipales del próximo 27 de mayo apura ya sus últimos días, y encara con multitud de compromisos su recta final. Los sondeos sobre los resultados colman las páginas de lo diarios día tras día, y entre los candidatos los hay que se felcitan por los resultados obtenidos y los que defienden que el sondeo que realmente vale, será el del total de los votos escrutados en la noche del 27-M. Para gustos, los colores.